24 de febrero de 2011

Conoce a Ana Victoria Vázquez Cossío

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Conocer al autor.com

Nacida en Santander, en el seno de una familia de artistas y artesanos, la vocación por la escritura de Victoria despertó al abrigo de los clásicos que poblaban las estanterías de su hogar familiar.

Tras cursar estudios de Magisterio en la Universidad de Cantabria y realizar diferentes cursos y másteres de Diseño e infografía 3D, actualmente trabaja en Madrid como formadora, correctora y guionista multimedia y mantiene un blog en el que pueden encontrarse artículos de creatividad, técnicas narrativas, cuentos y relatos breves, así como artículos de carácter personal.




1 de febrero de 2011

José Manuel Contreras entrevista a Victoria en La SER.


Para escuchar la entrevista, pinchad AQUÍ.



White Creek Manor en CULTURAMAS

White Creek Manor. El secreto de los Hawkins

Por José Vaccaro Ruiz.

White Creek Manor. El secreto de los Hawkins. A. Victoria Vázquez. Neverland Ediciones.

En una zona pantanosa de Louisiana, al sur de los Estados Unidos, transcurre “White Creek Manor (El secreto de los Hawkins)”, emplazada en el siglo XIX. En un entorno donde la bruma, la humedad y el calor dan pie a todo tipo de leyendas de monstruos sedientos de sangre, salidos de las aguas cenagosas del bayou. El cruce y el enfrentamiento de las razas y civilizaciones de los esclavos llegados de África con los colonos blancos es el caldo de cultivo, denso como la atmósfera que rodea el lugar de la aventura, el amor y la fantasía tienen su asiento.

Al lugar acude el protagonista, Edward Hirst, un pintor inquieto, bohemio y enamoradizo que nos irá narrando en primera persona su viaje desde Inglaterra y su estancia allí. En una prosa directa y próxima, la autora, A. Victoria Vázquez, nos hace llegar el espíritu abierto y libre de Hirst, enfrentado a nuevas experiencias, fuerzas ocultas y personajes torvos en una lucha que, página a página, va adquiriendo un ritmo cada vez más vivo e intrigante hasta llegar a un final explosivo.

Si alguna referencia puede darse con otros autores, y por elevación, creo que Robert Louis Stevenson y Bram Stoker serían los más cercanos a esta joven autora dotada de una solvencia lingüística y una aparente sencillez narrativa ciertamente envidiables. Párrafos breves y diálogos vivos dentro de un tono que, si por clásico entendemos la bondad, lo es White Creek Manor.

La forma de desarrollar la trama implica al lector, haciéndole sentirse protagonista, logrando algo tan difícil en la literatura como es identificarse con las cuitas y los sentimientos de Hirst. Esa cercanía es uno de los valores de la novela, con una estructura de capítulos cortos que crean la necesidad y el deseo de seguir avanzando en la lectura. En este sentido, la historia se desarrolla firme y sin flecos innecesarios, de una forma lineal pero contundente, desgranando sin prisas pero sin pausas cada elemento de la narración en su momento justo, lógico y preciso. No hay juegos de manos ni fuegos artificiales, nada que no esté plenamente justificado, distraiga o se aparte del núcleo de la narración, de ahí que atrape desde el principio. La incardinación, particularmente al final, de los personajes en la explicación de los hechos, permite mantener un suspense permanente que solo tiene solución en las últimas páginas. Aunque dejando que el cierre de la historia, la última vuelta de tuerca, deba hacerla el lector, cada lector, por sí mismo. Otra de sus virtudes.

La novedad, los personajes, la prosa y los aspectos sugerentes de la historia son partes de una estructura literaria puestos al servicio, de manera perfectamente trabada, como piezas de un reloj de precisión de la obra en su conjunto. La comodidad y el encaje con que todos estos elementos se incardinan en cada palabra, en cada frase de la novela, son un deleite. Igual que un río que en partes de su curso tiene rápidos o meandros hasta llegar a entregar sus aguas al mar, así es de ajustada White Creek Manor. Ese agua, ese elemento purificador, siguiendo con el símil, es el elemento utilizado por Victoria para construir su novela, y la topografía por donde discurre es la que ella construye y ajusta con su buen oficio de escritora, como un guante en cada línea.

En un momento que el propio formato del libro en papel está en crisis, e industrializada (en el peor sentido de esa palabra) su producción, capítulo aparte merece la cuidadísima edición realizada por Neverland Ediciones. Es el digno marco, la última pincelada del óleo en forma de novela, White Creek Manor, pintada por las manos de A. Victoria Vázquez. La parte gráfica que acompaña como icono el inicio de cada capítulo es un placer, al igual que la distinta caligrafía diseminada por el texto… Sin olvidar los bocetos en forma de apéndice gráfico, supuestamente realizados por Edward Hirst, de los protagonistas del relato. Ello aproxima aun más, si cabe, al lector, a la historia y a sus personajes. Un complemento de lujo a las humildes manchas de tinta sobre papel en forma de palabras que dan soporte a la imaginación creativa de la autora.

Coque Malla en MONDOSORONO. Entrevista al autor Antonio Dyaz

18 de enero de 2011

Alrededor de Luis Alberto de Cuenca


Prologuista: Javier Vázquez Losada

Sinopsis

"Alguna vez pensé que la dedicación a la política acabaría matando al poeta que había entregado a la imprenta obras tan emblemáticas y perdurables como La caja de plata oPor fuertes y fronteras. Pero la inspiración de Luis Alberto de Cuenca, lejos de agostarse, nos ha brindado en estos últimos años una de sus entregas más hondas y serenamente conmovedoras, Sin miedo ni esperanza, en la que, rehuyendo el énfasis jeremíaco, se nos habla del dolor de ser hombres, que a la postre viene siendo el tema recurrente de su poesía. Hace algunos años, Luis Alberto de Cuenca definió su estética —fundadora de un nuevo clasicismo— apelando a una expresión procedente del ámbito del cómic, “línea clara”. Sus poemas, en efecto, son de “línea clara”, puesto que abominan de esa petulancia abstrusa con que algunos disfrazan la pacotilla; son de “línea clara” porque confían en la capacidad de la palabra para designar estados de ánimo, pasiones, pasadizos de la conciencia que otros poetas prefieren confinar en el brumoso ámbito de lo “inefable”, que con frecuencia es la coartada con la que se disfraza el timo autista o la verborrea vagarosa. Pero que sus poemas sean de “línea clara” no significa que la poesía de Luis Alberto de Cuenca rehúya la pujanza de lo oscuro; por el contrario, pocos poetas de nuestro tiempo se han atrevido a indagar con tanta decisión en esos continentes de turbiedad que acechan la naturaleza humana.

Luis Alberto de Cuenca sabe que somos híbridos de ángel y demonio, atraídos igual por la luz y las tinieblas; sabe también que el amor —el Amor— es un sentimiento redentor, a la vez que un agujero negro que nos convoca entre sus fauces y nos despedaza. En De amor y de amargura (Renacimiento, Sevilla, 2003), Diego Valverde Villena ha espigado, con tino y perspicacia, la poesía amatoria de Luis Alberto de Cuenca, logrando capturar en unas páginas el universo intransferible de un poeta que es a un tiempo vitalista y escéptico, exultante y angustiado, risueño y afligido. En estas páginas, el amor es celebración y catástrofe, victoria y agonía, generosa donación y cruel canibalismo. Encontramos aquí, junto a celebraciones luminosas en las que la mujer amada se erige en un atlas de belleza, descensos a los sótanos del amor, donde el amante siente crecer “la rabia inútil, los mastines del odio / y estos muros de cal en mis ojos dorados”. En esta antología encontramos también una de las proclamaciones de amor más abrumadoramente hermosas de la poesía contemporánea:

Mientras haya ciudades, iglesias y mercados

y traidores, y leyes injustas, y banderas;

mientras los ríos sigan vertiendo su basura

en el mar y los vientos soplen en las montañas,

mientras caiga la nieve y los pájaros vuelen,

y el sol salga y se ponga, y los hombres se maten;

yo te estaré queriendo, vida mía, en la sombra,

mientras mi pecho aliente, mientras mi voz alcance

la estela de tu fuga, mientras la despedida

de este amor se prolongue por las calles del tiempo.

Luis Alberto de Cuenca posee el don secreto para renovar los topoi eternos, liberándolos de hojarascas retóricas, revitalizándolos con palabras de nítida frescura y una pizca de sarcasmo. Y posee, desde luego, una gracia leve, nada estridente, para invocar esa ansiedad, ese sentimiento de exterminio mutuo que aflige a los amantes, cuando se saben “náufragos en la hiel del desengaño” y el “silencio que es olvido” se derrama sobre “el huerto concluso / donde el amor reinará”. Pero los amantes, a la postre, “no están dispuestos a olvidarse”, y otra vez se enzarzan en su batalla, otra vez se matan y se dan vida, se enviscan y azuzan, se arañan y se odian y arden en la hoguera de su destrucción, en cuya llama resucitan.

Luis Alberto de Cuenca ha entendido mejor que nadie la naturaleza paradójica del amor, medicina y veneno para nuestro dolor de ser hombres."

Juan Manuel de Prada

Presentación el viernes 4 de Febrero en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, a las 19:30 h. Acudirá el propio Luis Alberto, así como varios de los reputados autores de la obra.
Presentamos una obra imprescindible: Alrededor de Luis Alberto de Cuenca

"Luis Alberto debería resultarnos antipático, porque es demasiado erudito, alto y generoso para no sospechar de él. En otro mundo, un hombre atractivo y alto, amable y modesto, no debería recurrir a las malas artes de la literatura y la poesía. Ama a una mujer rubia y élfica, una delicada flor de acero que tiene la indecencia de llamarse Alicia. No cabe nada que hacer frente a un hombre así, salvo rendirse. Pero yo decidí no rendirme. Presentemos batalla. Luis Alberto ama a Beowulf y a Hamlet, a Snorri, a todos los nibelungos con su orgullo bilbaíno con la misma desesperada ansia que yo, pero sin la pasión casi erótica que a mí me domina. ¿Quién es Fafnir?, puedo gritar al viento, y Luis Alberto contestaría. ¿Dónde habitó la madre de Grendel?, y él lo sabría. Luis Alberto (creo yo) ama el instante, y eso le hace disfrutar de una conversación inesperada, y de melodías halladas en el AVE y de un aceite nuevo y casi prohibido porque, precisamente, es delicioso. Y sabe, y a veces, por delicadeza, oculta que sabe. Y eso lo hace especial y adorable; su modestia, su carácter, su exotismo. Lo que debió ser. Lo que es."

Espido Freire

APARICIONES EN PRENSA:

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Revista LEER




4 de febrero, presentación del libro homenaje de Luis Alberto de Cuenca

15 de enero de 2011

Nueva reseña Macgregoriana: White Creek Manor (El secreto de los Hawkins)

White Creek Manor (El secreto de los Hawkins)

  • A. Victoria Vázquez
  • Espacio Uno
  • ISBN:978-84-937450-5-9
  • PVP:23,95 €

(Ficha de la editorial)

OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

White Creek Manor (El secreto de los Hawkins) es un libro que me ha sorprendido gratamente y que me gustaría aconsejar no sólo a los amantes o aficionados a la literatura de terror, gótica o fantástica sino a cualquier lector que quiera disfrutar de una novela de evasión de gran calidad, pese a algunos defectos que considero poco importantes.

Me parece realmente insólito en una escritora tan joven que esa pretensión de contar una historia con toques clásicos no termine quedándose en eso… en una mera pretensión, en un ejercicio denso, casposo o anticuado. Muy por el contrario, la autora consigue aunar un estilo que evoca las novelas fantásticas de corte victoriano con la agilidad de un texto de evasión y aventuras actual. Hay una preocupación, sin embargo, por que tanto los narradores de los tres bloques que conforman la historia así como los personajes se expresen tal y como hablaban en la época que les tocó vivir. Pero simultáneamente A. Victoria Vázquez – autora que no conozco absolutamente de nada - huye también de cualquier intento de barroquismo, de la excesiva adjetivación, de las descripciones prolijas; y a pesar de todo plasma perfectamente el estilo de este tipo de novelas de misterio y suspense que tanto me apasionaron de pequeño o adolescente. A veces, me daba la impresión de estar leyendo a una pariente de Conan Doyle.

Como señalé anteriormente, la novela se divide en tres partes: una introducción en la que un joven en descubre unos documentos sobre el protagonista de la historia que ha desaparecido en extrañas circunstancias; una segunda – que sería la más extensa y prolija y forma el armazón de la narración – en la que se nos hace partícipe de la odisea de dicho personaje a través de la lectura de los diarios descubiertos por el muchacho; y una tercera en la que un editor intenta encontrar el paradero de éste y que sirve para conocer los detalles sobre el final del conflicto. La novela finaliza con una especie de epílogo en el que el joven que descubre los diarios intenta cerrar los círculos que quedaron abiertos en los anteriores textos con desigual fortuna.

La peripecia principal está centrada en New Orleans y tiene todos los componentes que convierten a una historia de este tipo en interesante: una misteriosa y atormentada familia (como los Usher de Poe) formada por dos hermanos , magia y vudú, un pantano, un anciano barquero que tararea una misteriosa canción, una historia de amor enfermizamente romántica; leyendas y maldiciones relacionadas con dichos rituales – no se emocionen, no sale ningún zombie – y un animal extraño (que se asemeja, según cuentan, a un cocodrilo gigante) y que va dejando – como El Perro de Baskerville - un reguero de víctimas, cruel y salvajemente sacrificadas, a su paso. La diferencia con la famosa aventura de Sherlock Holmes es que mientras a la maldición del perro se le daba una respuesta racional, aquí la magia y lo sobrenatural está muy presente a lo largo de toda la narración.

Efectivamente, como señalé al comienzo la novela tiene algunos defectos que, desde mi punto de vista, quedan mitigados por la fuerza del conflicto central que me pareció apasionante. Entre estos aspectos mejorables yo destacaría sobre todo el comienzo del viaje en barco del protagonista con destino a New Orleans que pienso dilata en exceso ya que en realidad dicha singladura tiene poca importancia en relación a los acontecimientos posteriores. De igual modo, pienso que alarga la resolución del enigma un poco y que quizá debía de haber ofrecido el clímax de la historia unos capítulos antes; hay demasiadas víctimas antes de llegar a ese momento. Sin embargo, me ha parecido una historia tan original, que no cae en tópicos de ángeles y demonios o vampiros new age sino que acude a las fuentes clásicas para ofrecernos un libro de misterio, terror o suspense como los de antes.

JOSEPH B MACGREGOR


27 de diciembre de 2010

Reseña WHITE CREEK MANOR en LIBROSAFONDO

“Quizás todos tenemos la capacidad de volvernos

más fuertes en determinados momentos”.

(William Osbrook)


20 de marzo de 1891,Londres.

De regreso de uno de sus múltiples viajes, el pintor y antropólogo Edward Hirst, recibe una invitación de su “viejo” amigo, Osbrook, para pasar una temporada en la finca de White Creek Manor, en las entrañas del sur de los Estados Unidos.

Después de haber estado en medio mundo, China, Australia, Egipto, Marruecos… Edward Hirst no podría llegar nunca a imaginar que en White Creek conocería el amor, religiones ancestrales, los secretos del bayou, fuerzas sobrenaturales…

Victoria ha puesto el listón de sus futuros libros alto, muy alto. White Creek Manor es una de las opera prima más impactantes que he leído estos últimos años, junto con la trilogía de Santiago Posteguillo sobre Publio Cornelio Escipión.

La única pega es que en algunos pasajes adolece de falta de ritmo. La autora nos adentra en la época y en el lugar de forma meticulosa a la vez que magistral, y quizás es por ello que en determinados momentos te pueda la impaciencia y saber cuál es el secreto de los Hawkins, y como acabará la historia.

Lo que nadie podrá negar es que Victoria ha leído, y creo que releído, a los clásicos. Poe, Shelley, Stoker, Conan Doyle, Verne… se encuentran en pequeñas dosis en White Creek Manor, siempre pasados por el filtro de esta prometedora ecritora.

Sin abusar demasiado, siempre me han gustado las novelas en formato diario, por su facilidad para dejar y retomar siempre la historia. Me ha gustado ese rizar el rizo ya que se podría decir que estamos ante un diario dentro de un diario: el diario/investigación de Pearson que a su vez relata el diario de Hirst.

White Creek Manor es un compendio de varios genéros: misterio a raudales, terror, aventura, fantasía, drama/amor, historia (descripción excelente de la época y lugar), y mucha, mucha espiritualidad.


Para ver la reseña en LIBROSAFONDO, pinchar AQUÍ.

14 de diciembre de 2010

Vídeo de la presentación de Coque Malla en FNAC


Si no pudiste estar y quieres asistir aunque sea de forma virtual, a la presentación del libro de Coque Malla, pincha aquí: http://vimeo.com/17294202
Gracias, Diego Quesada, por tu colaboración en este vídeo.
También puedes verlo en CULTURAMAS, en el apartado NUESTROS VÍDEOS.



1 de diciembre de 2010

CARLOS SANTIAGO CONTRERAS (reseña White Creek Manor)

A. Victoria Vázquez debuta de la mano de Neverland Ediciones con una novela de suspense y terror ambientada en los pantanos de Luisiana en el siglo XIX.

RESEÑA DE WHITE CREEK MANOR por CARLOS SANTIAGO CONTRERAS

La ‘ópera prima’ de A. Victoria Vázquez, es un relato en forma de diario de viaje de un aventurero y pintor que llega a la Luisiana de finales del siglo XIX dispuesto a retratar la belleza sureña de los Estados Unidos americanos.

Pero cuando Edward Hirst, desembarca en White Creek Manor no sospecha nada sobre el terrible misterio que esconde el pantano que rodea toda la comarca. Algo se esconde en el bayou, entre los meandros del Misisipi, algo que empieza a llevarse uno tras otro a los habitantes de la zona que aparecen muertos víctimas de terribles asesinatos.


Un aventurero en apuros

Hirst, como un auténtico producto de su época, decide adentrarse en la aventura de su vida, tan sólo con su diario y sus vivencias pasadas como armas para descubrir los secretos más ocultos de una tierra colmada de leyendas y mitos ancestrales. Poco a poco su diario torna en una novela de suspense, misterio y terror que lleva al lector a un punto sin retorno.

La época en la que se enmarca la narración es más que sugerente. Son los años de grandes exploradores como David Livingstone y Henry Stanley, que viajaron por todo el continente negro en busca de las fuentes del Nilo. Pero también es la época de Julio Verne y sus relatos fantásticos, o de su contemporáneo Robert Louis Stevenson y sus obras ‘La isla del Tesoro’ o ‘El extraño caso del Doctor Jekyll y Mr. Hyde’.

Una época de contrastes. Por un lado, nacen grandes personajes como el Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle, y por otro la realidad supera a la ficción, con acontecimientos tan oscuros e impactantes como los asesinatos acaecidos en Londres durante 1888, a manos de Jack “El destripador”.

De la mano de Bram Stoker, Mary Shelley o Lovecraft

Algo de todo ello se filtra en las páginas de ‘White Creek Manor (El secreto de los Hawkins)’. El protagonista nos va narrando los terribles asesinatos que van ocurriendo, mientras descubrimos los cambios que se producen en su interior. Su viaje se convierte en una experiencia de descubrimiento personal, en una huída en busca de libertad, que poco a poco va tornándose en el encuentro con una nueva vida al otro lado del océano.

La autora combina a la perfección la trama con la intriga dejando en el aire algunos acontecimientos que poco a poco se van desvelando según caen las páginas de la novela. A. Victoria Vázquez, nacida en Santander en el seno de una familia de artistas y artesanos, se estrena así de la mano de Neverland Ediciones queriendo emular a los clásicos del terror con los que creció. Nombres como Bram Stoker, Lovecraft o Mary Shelley, que ejercen su influencia en ‘White Creek Manor (El secreto de los Hawkins)’.



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